AlfayOmega. Semanario católico alfayomegasem
Este fin de semana se estrena en España «A hidden life», de Terrence Malik. Seguro que alguna vez hemos ido caminando por un pueblo de Aragón o Navarra y nos hemos topado en un bosque con una pequeña pero hermosa iglesia románica, llena de belleza y armonía, dedicada a un santo del que probablemente no teníamos ni noticia. Pues algo análogo ha hecho Terrence Malick (El árbol de la vida, To the wonder…) con la vida oculta y discreta del beato austriaco Franz Jägerstätter: construirle una catedral cinematográfica en honor a su memoria y martirio, y para mayor gloria de Dios. Franz Jägerstätter era un campesino austriaco católico, que llevaba una vida familiar feliz, trabajando duramente el campo y cuidando del ganado. Era un hombre piadoso, muy enamorado de su mujer y de su tierra austriaca. Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial es llamado a filas, pero un pequeño detalle va a poner su vida y la de su gente boca abajo: cuando le piden que haga el juramento protocolario de lealtad al Führer, se niega. Su conciencia no se lo permite. Para Franz, esa guerra es injusta y Hitler una especie de anticristo. Sabe que su negativa le puede acarrear la muerte a él y la desgracia a su amada familia. Tendrá que decidir. Esta larga película es fundamentalmente una obra de arte espiritual. Para leer toda la crítica de Juan Orellana, en alfayomega.es

Este fin de semana se estrena en España «A hidden life», de Terrence Malik. Seguro que alguna vez hemos ido caminando por un pueblo de Aragón o Navarra y nos hemos topado en un bosque con una pequeña pero hermosa iglesia románica, llena de belleza y armonía, dedicada a un santo del que probablemente no teníamos ni noticia. Pues algo análogo ha hecho Terrence Malick (El árbol de la vida, To the wonder…) con la vida oculta y discreta del beato austriaco Franz Jägerstätter: construirle una catedral cinematográfica en honor a su memoria y martirio, y para mayor gloria de Dios. Franz Jägerstätter era un campesino austriaco católico, que llevaba una vida familiar feliz, trabajando duramente el campo y cuidando del ganado. Era un hombre piadoso, muy enamorado de su mujer y de su tierra austriaca. Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial es llamado a filas, pero un pequeño detalle va a poner su vida y la de su gente boca abajo: cuando le piden que haga el juramento protocolario de lealtad al Führer, se niega. Su conciencia no se lo permite. Para Franz, esa guerra es injusta y Hitler una especie de anticristo. Sabe que su negativa le puede acarrear la muerte a él y la desgracia a su amada familia. Tendrá que decidir. Esta larga película es fundamentalmente una obra de arte espiritual. Para leer toda la crítica de Juan Orellana, en alfayomega.es

471

Featured Posts